Desde sus inicios en Alaïa hasta su actual rol como Directora Artística en PUCCI, explora el recorrido de Camille Miceli en su charla Disrupting Patterns.
Después de una influyente pasantía en Alaïa y un breve paso por la universidad, Camille Miceli se unió a Chanel, donde trabajó estrechamente con Karl Lagerfeld durante casi ocho años. Un momento decisivo en su carrera ocurrió cuando se asoció con Marc Jacobs en Louis Vuitton para lanzar la línea de ready-to-wear, inicialmente gestionando la comunicación y luego expandiéndose al ámbito creativo, especialmente en accesorios, en una colaboración que duró más de una década. Más tarde, se trasladó a Dior durante cinco años para diseñar accesorios y joyería antes de regresar a Louis Vuitton para liderar la división de accesorios. Desde 2021, Camille Miceli ha estado redefiniendo la dirección de PUCCI, apostando por un enfoque moderno y ultracontemporáneo del estilo y la vida.
Camille Miceli inyecta su joie de vivre en PUCCI amplificando el espíritu lúdico y optimista inherente a la marca, que considera una extensión del legado de Emilio Pucci. Inspirada por su estilo de vida vibrante y sus diseños llenos de energía, busca potenciar aún más esta esencia en su trabajo. Tras los desafíos de la pandemia, Miceli sintió la necesidad de crear experiencias que generaran alegría y optimismo, alineándose con la actitud positiva y desenfadada que tanto admira de la cultura italiana. Resalta el espíritu animado de Italia, donde los desafíos se enfrentan con optimismo, un enfoque que influye profundamente en su proceso creativo.
Miceli ha revolucionado el formato de los desfiles de PUCCI, optando deliberadamente por celebrarlos fuera del calendario tradicional de la moda. Además, ha implementado el modelo See now, buy now, permitiendo que las colecciones estén disponibles inmediatamente después de su presentación. En un inicio, su enfoque se centró en crear experiencias en lugares que reflejaran la herencia y la visión de vida de PUCCI, como Capri. Sin embargo, más adelante decidió que era el momento de presentar sus diseños en desfiles completos en locaciones alineadas con el ADN de la marca, como el primer desfile realizado en Florencia. La decisión de realizar solo un desfile al año también responde a su deseo de reducir el desperdicio y la sobreproducción. Miceli enfatiza que la verdadera estrella siempre es la marca PUCCI, y que su línea de ready-to-wear sigue siendo el núcleo del negocio, dirigida a mujeres que desean expresarse con confianza y audacia.
Miceli describe su proceso creativo como libre y sin reglas fijas, encontrando inspiración en una variedad de fuentes: imágenes, palabras, recuerdos de veranos en un pueblo griego o el arte de eventos como la Bienal de Venecia. Incluso las conexiones personales, como el estilo único de una amiga, pueden influir en sus colecciones. Reflexionando sobre su trabajo con íconos como Karl Lagerfeld y Marc Jacobs, resalta la importancia del detalle, recordando la filosofía de Marc: una prenda de lujo debe ser tan hermosa por dentro como por fuera.
La visión de Camille Miceli es expandir la presencia de PUCCI más allá de la ropa de resort y destinos vacacionales, convirtiéndolo en una marca para la vida urbana en todas las estaciones, especialmente en invierno. Destaca que Emilio Pucci comenzó su carrera diseñando ropa de esquí, un aspecto que muchos desconocen. También enfatiza la importancia de mantener el atractivo intergeneracional de PUCCI, afirmando que la marca es un asunto familiar, capaz de adaptarse a distintas edades y generaciones. En su evolución, busca fusionar la influencia de íconos como Christy Turlington e Isabella Rossellini con el rico legado del arte y el cine italiano.